Deux Kratos: Pantheon
Sexto acto:
La Primavera Florece
Ya era viernes y había pasado una semana desde el incidente con Ceres. Desde entonces, Maaya ya se había complementado más al círculo de amigos de los gemelos, al igual que Sakura. Reika podía notar que la chica de secundaria buscaba cualquier pretexto para acercarse a su gemelo, pero le daba poca importancia a ello; después de todo, Takatsuki era una buena chica, hija de uno de los dioses más importantes del Olimpo. Al terminar las clases se reunían y caminaban por el parque para conversar de cada cosa.
En esa ocasión, los seis se encontraban en el parque para
conversar sobre los preparativos para el picnic de primavera que iban a hacer
el sábado. En esta ocasión, Maaya y Sakura también habían sido invitadas a
participar.
Aoshi y Ryo estaban apoyados en el tronco de un gran roble;
Kenji, Reika y Sakura estaban sentados al pie de ese mismo árbol y Maaya estaba
sentada sobre una de las ramas.
–Pues conmigo pueden contar para el karaoke – presumió Aoshi – Y ya he
compuesto otra canción nueva.
–En eso ocupas la hora de trigonometría – completó Ryo.
–Sabes que lo mío es letras, Tenryo – dijo el mayor del grupo.
–Sí, claro... Por eso te gusta estar en 2do cuando deberías
estar en 3ro de preparatoria – se burló Maaya.
–Es que ahí es más bonito y tengo a la vista a Kenji y a Tenryo
– respondió siguiendo la broma.
–¿Y yo qué? ¿Acaso no acaparo tu atención? – le bromeó Reika, codeándole un poco.
–Tú no necesitas más atención de la que tienes.
–Malo. Cuando ves otras faldas que no son las mías eres más
diplomático.
–Así tengo que ser, chica. Es que cuando te veo, no evito
pensar que estaría saliendo con tu hermano –
dijo riéndose – Estás muy guapa, Reika, pero a
veces me imagino a mí mismo teniendo una cita con Kenji, así que al toque me
desanimo.
–A mí ni me metas en eso –
refutó un sonrojado Kenji. No le gustaba mucho que lo confundieran con su
hermana, pero no podía hacer algo al respecto (sin mencionar que las bromas de emparejamiento
de Reika le ponían la piel de gallina). Su apariencia era muy delicada, así que
era comprensible que a él lo confundieran con su melliza.
Sakura miró por un momento a Reika y no evitó sonrojarse,
ya que si la veía a ella, también creía ver a Kenji. Bajó la cabeza y continuó
escuchando las conversaciones de los demás.
–¿Alguien más va a venir con nosotros? – preguntó la pelirroja, después de tantas bromas.
–Unos amigos del salón y creo que también podemos invitar a
algunas personas más – enlistó Kenji.
–Aja... Mientras más seamos, habrá más diversión ¿No crees? – asintió Reika.
–Muy cierto – afirmaron Ryo
y Aoshi al unísono.
–Entonces así quedamos. Pasado mañana, que es día sábado,
nos reuniremos aquí y nos divertiremos como nunca. Chicas dos por uno, los
chicos tienen que llevar por lo menos una botella de sake por cabeza y algo
para el piqueo – dijo Aoshi, continuando con
los chistes.
–Sabes que yo me encargo de la comida – intervino el chico de cabello bicolor – Y nunca termino decepcionándoles cuando se trata de eso.
–Pero nada de
sake. Aún somos menores de edad – aclaró Shikura.
–Sólo espero poder llegar a tiempo... – murmuró Sakura – Lo que
pasa es que papá tiene que hacer un trabajo para un templo y antes de ir con
ustedes tengo que terminar de arreglar otro trabajo.
–No te preocupes por eso. Nos puedes dar alcance aquí – le dijo Kenji.
–Eso sí. Estaremos aquí hasta las 6.00 – aclaró Reika – Sabemos
que también trabajas, así que luego podrás divertirte con nosotros.
La menor del grupo sonrió levemente al ver que los
muchachos querían que estuviera con ellos de todos modos. Se propuso que
terminaría de arreglar el taller más rápido para llegar antes al picnic.
* * *
Lina sabía que se quedaría en Tokio por más tiempo de lo
planeado, así que ya tenía pensado hacer su transferencia a la Universidad de
Tokio y conseguir un departamento propio.
Después de presentar unos papeles y demás cosas que se le
pedían en la oficina de admisión, finalmente la chica pudo terminar con los
trámites. Decidió dar un paseo por el campus para conocer la universidad. Ella
había estado estudiando administración en Los Angeles, así que no hubo
inconvenientes para efectuar su traslado en Japón debido a sus notas
sobresalientes.
El último lugar que le faltaba visitar era su facultad, la
cual se ubicaba un poco más lejos. De camino a aquel lugar, cuando iba por una
de las áreas verdes despejadas, un muchacho le cubrió los ojos con las manos,
pero la joven terminó tirándolo al suelo con una llave.
–Buena movida... ¿La estuviste practicando desde que te
fuiste, Lina? – dijo el sonriente muchacho,
todavía adolorido.
Lina lo miró detalladamente: cabello castaño corto, ojos
pardos brillantes y sonrisa despreocupada. Ella conocía a la perfección ese
rostro.
–¿Ya-Yamato? – tartamudeó
aún incrédula.
–Veo que te acuerdas aún de Kobayashi Yamato, señorita Lina
Kuroha Okubo – le respondió aún algo burlón -
¿Me ayudas? - le preguntó extendiendo la mano para que ella le ayudara a
levantarse.
–Pues no creí volver a verte, tonto. No después de que me
dejaste por una beca en Londres ¿Qué haces aquí? – respondió tratando de aparentar indiferencia.
–Extrañé Tokio... Pero pensé que tú ibas a quedarte en
América... ¿No vas a ayudarme?
–Tenía que volver por asuntos de familia. No te incumbe – a pesar de seguir en plan de indiferente, Lina podía
sentir cómo el corazón se le quería salir del pecho por ese muchacho.
–No te preocupes. Nunca me has hablado de tus asuntos y no
comenzaré a preguntarte... – aún seguía con la
mano extendida – ¿Ahora sí me ayudas?
–Ya... – ella extendió la
mano para ayudarle a levantarse.
–Caíste otra vez... –
sonrió y, de sorpresa, terminó por arrastrar a la chica para que cayera sobre
él – Como en los viejos tiempos – comentó al tenerla sobre él.
Se sintió bien al estar sobre él. Estaban solos en esa
zona, pero Lina no evitó apenarse por la posición en la que estaban.
–Es demasiado pronto –
refutó avergonzada, luego de hacerse a un lado –
Acabamos de encontrarnos... Y estoy muy ocupada.
Se levantó presurosa y se alejó corriendo. Yamato la
observó, todavía sentado en la hierba.
–Creo que en verdad me apresuré mucho... – dijo para sí mismo.
Mientras Lina corría, no evitó recordar a Yamato. Se sintió
estúpida por haber corrido así y por mostrarse tan asustada frente a él, pero
¿A qué le tenía miedo? Inconscientemente, Perséfone salió a ocupar el control
de su cuerpo, ya que en ese momento, Lina había pensado en no estar presente.
–¿Qué hago aquí? – se
preguntó la diosa. Sabía que su mortal había estado escapando de alguien, pero
aún no comprendía.
Su vista se fijó en un árbol que a penas estaba en
florecimiento, lo cual la pone un poco más triste.
–Recién florece... – murmuró
al ver las flores del árbol.
* * *
–Por última vez, Hera. No es asunto mío – le insistió Marla por el teléfono – Tratar de convencer a Poseidón es como hacer que las
montañas se separen sin usar poderes... Claro que no, hermana... No seas tontita,
Darling – escuchó otra vez y alejó el auricular de su oído cuando el
volumen de la otra diosa subía por la vía telefónica.
–¡¿Pero por qué ustedes no hicieron nada?! ¡¿Cómo pudieron
dejar que Ceres fuera derrotada humillantemente?! – se siguió quejando.
–Aja... ¿Y ahora vas a culparnos a nosotros? – respondió la diosa – A
Goro no le va a gustar escucharte eso.
–Hanajima no está en posición de reclamarme nada. Estaré
llegando en unos meses. Para entonces quiero ver resultados...
La llamada se interrumpió súbitamente. Marla miró hacia
arriba, dándose cuenta que el dueño de la mansión fue quien cortó la charla.
–Tú y tus modales – dijo la
sonriente mujer.
–Si me la pasabas iba a colgar de toda maneras – contestó Goro completamente hastiado – ¿Cuántas veces en la semana ha llamado esa mujer aquí?
–No más de cinco veces por día desde que se enteró de lo que
le pasó a la pobre de Ceres...
–Ella fue débil. Estaba atada a la ley de vida de los seres
humanos y en algún momento morirá otra vez.
–Por otro lado no evito sentir pena por ella – se acodó de nuevo en el sofá – Ya sabes... No la veíamos desde que hiciste esa reunión en
1895. Por coincidencia ella había reencarnado como una de las invitadas a la
fiesta de tu fundación.
–Ya no estamos hablando de Démeter – le interrumpió Hanajima –
¿Para qué llamó Hera?
–A ver... Bla bla bla... dijo que éramos unos
irresponsables... bla bla bla... Espera que Zeus nos lance uno de sus rayos si
él llega a reencarnar aquí... bla bla bla... No le tomes mucha importancia, darling.
–Lo de siempre.
–¿Y qué vamos a hacer ahora?
–No lo sé... Este sábado estoy libre ¿Quieres salir a pasear
a algún lado?
–¿Te sientes bien? Esta es la primera propuesta linda que me
dices en dos milenios – preguntó extrañada,
tocándole la frente.
–No hagas que me arrepienta –
dijo aún cruzado de brazos.
La diosa sonrió juguetonamente al darse cuenta que el dios
de los mares se estaba esforzando considerablemente para pedirle que pasaran
juntos el fin de semana. Pero por otra parte, era poco probable que él le
propusiera algo así sin motivo aparente ¿Qué estaría tramando?
* * *
–Ha estado muy deprimida desde entonces... – les contó Lina a Kenji, Reika y Ryo, ya en su hotel.
–Es comprensible... Perséfone quiere mucho a su madre, pero
no podrá verla mientras esté en tratamiento –
comprendió Kenji.
–¿Pero qué se supone que hagamos? – preguntó Reika – La
testaruda sigue siendo tan terca y obstinada como su madre. Cuando quiero ser
amable con ella, simplemente se queda callada y no me habla.
–Kenji... ¿En la mitología, Perséfone qué personificaba? – preguntó Ryo.
-Pues, ella era la representación de la primavera – explicó el rubio – Según la leyenda, Hades se enamoró de Perséfone y la llevó
a su reino en el Hades. Démeter se deprimió mucho y todas las plantas morían
mientras ella estuviera triste.
–Al ver esto, Zeus mandó a Hermes para negociar con Hades
sobre la devolución de Perséfone, cosa que al final el gobernador del mundo
subterráneo acepta – continuó Reika – Sin embargo, Hades le dio a Perséfone una semilla de
granada, que era la comida de los muertos –
luego le cedió el resto del relato a su hermano.
–Eso hacía que regresara cada año al Hades durante tres
meses. Es por eso que existen las estaciones.
–El invierno es la temporada durante la cual Perséfone se
encuentra con Hades, y la Primavera es el momento en el que ella va al Olimpo.
Ryo pensó por un momento y al instante se le ocurrió una
buena idea.
–¿Qué tal si Perséfone va con nosotros al picnic? A lo mejor
hasta le levantamos los ánimos – sugirió el
muchacho de lentes.
–Es absurdo. Sabes cómo es esa mujer. Es tan necia como Lina
y sería como si una vieja estuviera entre un grupo de niños – dijo Reika haciendo referencia a los años que Lina les
llevaba.
–A ver... repite eso de nuevo – la aludida le empezó a estirar ambas mejillas con las
manos, con una de sus cejas arqueadas – Para tu información, 22 años no es ser
vieja.
–Sabes que es broma, querida prima – respondió riendo.
–Pero no es mala idea –
asintió Kenji – Ella estará mucho mejor.
Mientras los tres jóvenes hablaban sobre las alternativas,
Lina no evitó sonreír. Era increíble que Apolo y Artemisa siguieran atentos al
estado de ánimo de una de las que han querido matarlos durante centurias.
Entonces Reika le preguntó a Lina:
–¿Cómo te fue en la universidad? ¿Terminaste tus trámites?
–¡No me pasó nada por allá! ¡Todo me fue de maravilla por
allá! ¡¿Por qué me tienen que preguntar eso?! ¡Claro que me fue bien! – se apresuró a contestar, completamente histérica al
recordar su encuentro con Yamato.
Reika, Kenji y Ryo la miraron con caras de confusión muy
notorias.
* * *
La luz de la luna menguante filtraba débilmente por un
callejón del muelle. Se escucha un ruido, por lo que el vigilante de la zona se
acerca para ver de qué se trata. Una sombra pasa frente a sus ojos, pero aún no
sabe qué es. No parecía ser algún gato. Era demasiado grande para serlo. El
último espacio que faltaba revisar era la esquina donde se guardaban los
contenedores de botellas de vidrio. Cuando se acercó, una especie de brazo lo
jaló.
–¡Y ahora se presenta con ustedes el grande, el más grande
de todos, el maestro de la música...!
–¿De quién hablas, Aoshi? ¿No ibas a cantar tú? – le gritó Ryo, por lo que todos empezaron a reír.
–Después vendrá tu sección de chistes, Cuatro Ojos – respondió el muchacho, todavía con el micrófono
inalámbrico en mano.
–¡Mucha ropa! – gritó
Tetsuo, otro de los amigos del grupo.
Akiyama Tetsuo era un año mayor que Aoshi y también había
repetido el año. Se podía decir que él y Aoshi eran afines, ya que compartían
el mismo gusto por la música y la actuación. Era un poco más alto que Aoshi, de
cabello oscuro con las puntas teñidas de castaño bien claro, y normalmente
usaba una pañoleta roja en la cabeza.
Además de él, también habían otros chicos, dos muchachos
que también eran del salón de Kenji y Reika, Nakano Takuto y Amemiya Hajime; y
tres jóvenes más, dos chicas y un chico, quienes eran amigos de Maaya: Minami
Ryoko, del club de basketball de la preparatoria de Maaya; Yamazaki Hana, del
club de voleyball, también de la preparatoria Nagumo Chuugaku; y por último,
Takahashi Mizuki, compañero de clases de Maaya y su mejor amigo.
Mizuki era un chico de la complexión de Kenji, pero en
apariencia más delicado. Tenía el cabello corto, de un tono gris, casi blanco;
ojos celestes de la misma palidez y piel muy clara. Se veía que era un chico
educado y callado. Aunque no practicaba ningún deporte como Maaya, él los
conocía a Shikura y a Aoshi desde primaria.
Después de muchos chistes entre Aoshi y Ryo, por fin el
castaño iba a cantar su canción, con su inseparable guitarra en mano.
–A esta canción la llamé Predilection[1].
Y será todo un hit.
–¡Mucha ropa! – gritó Ryoko
desde donde todos observaban, haciendo que el resto se ría nuevamente. Los
demás chicos también continuaron con la misma aclamación.
–A pedido del público y sin más demora, empezaré ya. Ojo, a
cantar. El strip al final - bromeó antes de comenzar su canción.
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nijuuhachi-ji no yoru wo kiritoru mado wo toshimetara hajimaru ichido shikaketara tokenai wana wo ma ni awanai PROTECTION |
Durante la hora 28, la noche terminará Empieza cuando la ventana es cerrada No quiero deshacer el tiempo que tengo aquí Aún si no hay protección |
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tatoeba kimi wo kizutsuketai jiorama ni tojikomete tataitemita tte sakendetemo kikoenai sa PREDILECTION |
Quiero una cicatriz que me recuerde a ti shutting you in this
diorama passing by, I shouted
and tried to lash out yet nothing I heard
exceeded my predilection |
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iki mo dekinai joukyou shita de wa sugureta ai wo musaboru |
Aun si tú respires, es imposible Bajo estas circunstancias El amor que sigue fuerte es superior |
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can't get enough kotoba yori mo
motto don't let me down tashika ni
misete hoshii one more night kusuka ni
kizutsuita kimi wo mitsumeru me sono saki ni |
No puedo más, es más que palabras No me dejes, quiero que eso se revele Una noche más, incluso si una cicatriz
recuerda Los ojos que viste la primera vez que
miraste |
Mientras Aoshi cantaba y todos escuchaban, Kenji estaba
sirviendo los almuerzos que había preparado desde temprano. Todos sabían que el
sueño del muchacho era ser cocinero, en cuya práctica era todo un experto.
Sakura llegó a tiempo para que Kenji le diera su ración.
–Sabía que ibas a venir ahora, Takatsuki-kun – dijo el sonriente Kenji, dándole una de las cajitas de
comida.
–Claro... Puede saber lo que va a ocurrir antes de que pase.
Ese es su poder especial, Kenji-senpai... En verdad es muy afortunado – respondió un poco sonrojada.
–Aún no he perfeccionado esa habilidad... Pero bueno... Hago
lo que puedo.
–Perdón por llegar tarde.
–Lo importante es que viniste – miró a los demás. Reika y Maaya hablaban cualquier
comentario irónico del castaño, Ryo hablaba con Mizuki y Tetsuo, mientras que
los otros dos chicos trataban de socializar con las amigas de Maaya.
–En realidad sí había terminado temprano, e incluso iba a
llegar antes... pero bloquearon una zona del muelle.
–¿Qué hacías por allá?
–Era una última entrega que me había pedido mi papá que
llevara... Pero lo peor fue cuando me enteré de la razón por la que cerraron
ese camino.
–¿Qué pudo ser?
–Lo que pasó fue que encontraron al vigilante de la zona en
uno de los callejones. Estaba muerto...
–¿Muerto? – estaba cada vez
más intrigado, más que eso, impresionado.
–Lo curioso era que se llevaron sólo su chaqueta y los
pantalones... Me dio mucha pena acercarme y enterarme de más detalles, así que
no quise quedarme más tiempo.
–Hiciste bien. Yo tampoco me habría quedado mucho tiempo.
Siguieron disfrutando del espectáculo, pero Kenji empezó a
ver muchas cosas frente a sus ojos: escenas inconclusas en las que aparecía una
bestia alada con cola de león, a él mismo peleando con ella. No podía decirle a
nadie que estaba teniendo sus visiones o arruinaría el fin de semana para los
demás.
Sin embargo, sus sentimientos no eran algo que pudieran
ocultarse de Reika, ya que esta volteó hacia su hermano. Su expresión era
visiblemente preocupada. Esa conexión entre ambos hermanos era ancestral, por
lo que uno podía saber cómo se sentía el otro.
Cuando Aoshi terminó su canción y las palmas no se hicieron
esperar, Lina llegó silenciosamente al parque donde estaban reunidos los
adolescentes. Todos los hombres del grupo desviaron su atención hacia la prima
de los gemelos. Al ver la expresión seria en el rostro de la joven, Kenji y
Reika se dieron cuenta que era Perséfone, quien había recibido el recado de
Lina.
–Chicos... Ella es Lina. Es nuestra prima - la presentó
Reika.
–¿Prima? – preguntó
Perséfone, pero luego recordó que estaban refiriéndose a la mortal – Ah, sí. Soy yo.
–Mucho gusto – Amemiya se
acercó sonriente a darle la mano, después es apartado por el otro chico.
–Hola, encantado de conocerte – dijo Nakano, aún empujando a Amemiya.
–Todos los hombres son iguales... – murmuró Ryoko al ver cómo esos dos babeaban por Lina,
cuando hace unos momentos estaban sacando planes con ella y Hana.
–Lo que hacen por un par de tetas grandes – murmuró Hana.
Sakura no evitó sentirse algo intimidada ante la presencia
de Lina, ya que aún recordaba la manera tan rara en la que la prima de Kenji la
revisaba con la mirada. Se sintió aún más nerviosa cuando Perséfone giró hacia
ella.
–Así que tú eres su hija... La humana tenía mucho interés en
averiguar sobre ti - le dijo la diosa.
–Ehh.... – Sakura estaba
cada vez más nerviosa – Vaya... usted conoce a
mi papá... qué bueno...
–Deja de asustarla – le
dijo Reika – Ve de una vez y siéntate para ver
el resto del espectáculo.
Aoshi se acercó un poco a Kenji y le preguntó al oído.
–¿Tu prima es quien creo que es?
–Sí... Ella es Perséfone.
–Vaya... Quién diría que ella reencarnaría más próxima a
ustedes...
–Pues de hecho... Ella al principio quería matarnos. Pero
ahora todo está bien. La invitamos porque estaba algo deprimida...
–Supongo que eso es por lo de Démeter.
–Creemos que sí... Pero trata de ser amable con ella y no lo
arruines – intervino Reika.
–¿Por quién me tomas?
–Aún eres Aoshi, pero también sigues teniendo tus lapsus
brutus de Ares – le recordó la
reencarnación de Artemisa.
–No siempre meto la pata.
–Claro... Sólo la mayoría de las veces – intervino Maaya. Luego volvió donde Kenji y Reika – No se preocupen, yo también quería hablar con ella.
–Será lo mejor...
Durante toda la tarde se dedicaron a algunos números frente
al resto y una que otra broma entre todos; sin embargo, Perséfone no ponía
atención. Parecía que nada podía hacerla sonreír.
–¿Está bien si te pregunto qué te ocurre? – le preguntó Reika.
–Es que yo...
–Si quieres no me lo tienes que contar.
–Sí tengo que hacerlo –
suspiró antes de abrirse frente a Artemisa –
En esta época debería estar de nuevo con mi madre... Pero el inicio de la
primavera sólo me recuerda que debí pasar el invierno junto con mi esposo.
–Así que eso era lo que te molestaba... – dijo la prima de Lina –
Sabes... Recuerdo la primera vez que me enamoré...
–¿En esta vida o una de las anteriores? – le preguntó ésta vez no tan melancólica.
–Aún no ocurre en esta vida. Fue cuando bajamos a la tierra
por primera vez. Me casé el mismo día que mi hermano... Sin embargo me dolió
tener que dejar a mi nueva familia cuando nos empezaron a perseguir...
–Pido perdón por eso...
–Descuida... Sabíamos que tenían muchos motivos. Bueno, a lo
que iba. También entiendo lo que estás pasando... pero vas a ver que
encontrarás a Hades. Por ahora disfruta del resto de la tarde – sonrió animadamente – No
creo que a él le guste verte así.
La diosa no evitó sentirse mejor después de escuchar a
Reika. Le costaba admitirlo, pero estaba tomándoles más cariño a ellos dos
ahora que ya los conocía mejor.
* * *
Justamente, en ese mismo parque, Marla estaba caminando
junto a Goro, quien continuaba con su actitud seria. La diosa sabía que su
amigo, aunque se propusieran a relajarse, no era de los que dejaban sus
preocupaciones de lado.
–¿Aún sigues preocupado por la energía que hemos sentido en
la noche? – le preguntó la mujer.
–Así es... – respondió
calmadamente – Se manifestó cerca del
muelle... Pero esto aún me preocupa.
–No era humano... mucho menos un dios. Era una forma más
subdesarrollada.
–Sólo espero que no cause más estragos aquí en la tierra.
–¿Puedes olvidarte de eso ahora? – le dijo Hestia, aferrándose más a su brazo – Dijiste que no tenías trabajo hoy día, así que no quiero
que te estreses.
–No saques conclusiones como esas – refutó igual de serio. Le habría dicho que se apartara de
él, pero no lo hizo.
Los dos voltearon a ver a un grupo de jóvenes que hacían un
picnic. Se escuchaban muchas bromas entre la mayoría de ellos.
–¿Por qué no vemos? – le
sugirió Hanajima.
–Vaya ¿Desde cuando te interesa ver? – le preguntó todavía sonriente.
–Desde que me di cuenta que Apolo, Artemisa y Perséfone se
encuentran con ese grupo.
–Ahora que lo dices, tienes razón – Hestia vio bien a los gemelos y a Lina – Fíjate en la pelirroja y en el otro muchacho de la
guitarra.
–Sí, ya lo sé... Esas energías que desprenden son las
mismas... Ya sé quiénes son ellos. Lo que no me explico es qué hacen ellos con
Apolo y Artemisa.
–Apuesto a que también se amistaron.
–Era de esperarse.
–Mejor los escuchamos. Ares no canta tan mal como pensé.
* * *
Al terminar con el picnic, cada uno fue por su lado. Los
únicos que se quedaron en el lugar fueron Kenji, Reika, Ryo, Sakura, Maaya,
Aoshi y Lina. Ares y Atenea aún tenían que hablar con Perséfone sobre varias
cosas.
–Son ya seiscientos años de no vernos frente a frente,
Perséfone – dijo Aoshi – Di al menos que extrañaste a tu medio-hermano favorito.
–Ni de broma – dijeron
Perséfone y Maaya al mismo tiempo.
–Bah, quién las entiende.
–Es que es claro que no haces méritos para hacerte extrañar – siguió Reika.
–Anda ¿Ahora tú? Vamos, Kenji. Ayúdame. Son tres féminas en
mi contra, al menos ayuda.
–Te ayudaría... pero el problema es contigo – respondió Kenji con una sonrisa.
–Se supone que tú siempre estás de mi lado, Kenji – le reclamó el castaño.
–Ojalá estén más juntos –
Reika empezó de nuevo con juntarlos a los dos.
–Tú y tus gustos por las novelas Yaoi – le reclamaron con un visible disgusto.
–¿De qué hablan? – preguntó
Perséfone al escuchar un término desconocido para ella como “Yaoi”.
–Es una broma entre nosotros – se limitó a responder Maaya.
Mientras bromeaban y Perséfone los veía, Ryo y Sakura
también espectaban, ya que se sentían fuera de lugar al ser los únicos mortales
del grupo.
–Me alegra que todos estén reunidos tranquilamente sin
tratar de matarse el uno al otro – comentó
Sakura con Ryo.
–Sí... En otra vida estarían peleándose entre todos. Ahora
míralos... Conversan como si nunca hubiera pasado algo entre ellos – respondió el muchacho de lentes.
–Ojalá esto se mantenga... El mundo no estaría preparado
para una pelea de mayor magnitud.
–Pues sí... Ojalá que se mantengan así de tranquilos.
Ryo observó por un momento y se percató de la pareja que
los miraba desde lejos.
–Tenryo-senpai ¿Qué le ocurre? – preguntó Sakura.
El chico de lentes volteó a verla por un momento, pero al
regresar su atención al otro punto, ya no había nadie ahí.
–No era nada, Takatsuki-kun.
* * *
Ya era de noche. Maaya tenía que regresar a su casa y Aoshi
se ofreció a acompañarla. Durante todo el camino no dejaban de discutir, ya que
el castaño siempre salía con algo para sacarla de casillas.
–No me digas más – le
terminó callando Maaya.
–¿Pero qué dije ahora?
–Es que tú siempre terminas diciendo alguna tontería.
–Y tú sigues siendo igual de bruja desde tiempos
mitológicos.
–Y tú sigues siendo igual de insoportable, mordaz, bocón y
fastidioso desde siempre.
–Basta, basta... Deja de halagarme tanto, que harás que mi
ego se infle tanto como el tuyo.
–Yo... – entonces
interrumpió al escuchar un ruido – ¿Qué fue
eso?
–Algo se movió por allá. Se escuchó como pisadas de animal
en los contenedores de basura – dijo Aoshi al
escuchar más detenidamente.
Un escalofrío recorrió a Maaya al sentir la presencia de
algo desconocido en esa parte oscura. Aoshi se colocó frente a ella y trató de
escuchar algo más.
–Está respirando... No es bueno. Pareciera que gruñe
también...
–Si es tan peligroso como puedo sentir, debemos hacer algo
para que no ataque a las personas de aquí.
–De acuerdo... Entonces yo me encargo. Tú vete a tu casa.
–¡¿Estás loco?! ¿Por qué piensas que podrás tú solo?
–Porque yo también soy un dios como tú, pero tus hermanos te
están esperando en casa ¿Verdad? No los hagas esperar más tiempo, tonta.
Maaya, por unos instantes, se asombró al ver tan serio a
Yamaki. Asintió y se alejó.
–Eres el idiota más grande del planeta, Aoshi – murmuró.
–¡Te escuché! – le gritó el
aludido.
Cuando Maaya se fue, Aoshi se acercó un poco al callejón.
–Muy bien, cosa. Ven aquí y Ares se encargará de ti – le susurraba para llamar su atención.
En el momento menos pensado, un enorme perro de tres
cabezas se abalanzó sobre él y lo tumbó al suelo.
[1]Predilection es
un tema para el 3er CD Drama de la serie Shounen-ai Gravitation.
Cantada originalmente por Yamaguchi Kappei (Sakuma Ryuichi)
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