Deux Kratos: Pantheon

 

Nota: Stop guessing the f*cking plot!! I’m writing the story!!

 

Trigésimo Tercer Acto:

 

Lina los miraba severamente. Era el último día de esa semana de entrenamiento intensivo y todo lo que habían trabajado debía de verse reflejado en la prueba al final del día.

 

–Aún no se me ocurre qué podemos intentar para ver si aplicaron todo – suspiró Lina, aún apoyada contra el marco de la ventana, viendo cómo todos cumplían las últimas dos horas de castigo en cuclillas.

–¿Por qué no organizas combates como hicimos durante los entrenamientos? – preguntó Misty, sirviéndole té y dulces.

–Porque después de haberse visto pelear durante tanto tiempo, eso les dará una ventaja – Lina degustó un poco del té y el yukamochi de la bandeja – Están ricos – respondió sin mucha expresión, aún concentrada – ¿Dónde está el roedor?

–¿Te refieres a Phobos-chan? Le dije que paseara un poco. Pensé que sería bueno si se despide del bosque antes de regresar a la ciudad con él.

–¿Y lo mandaste solo? – preguntó seriamente.

–No te preocupes, Lina-san. Phobos-chan está muy bien acompañado – respondió sonriente mientras llenaba nuevamente la taza de Lina.

 

* * *

 

Por mientras, en el bosque, el pequeño mapache respiraba el aire puro del bosque y olfateaba todos aquellos aromas naturales a los que se había acostumbrado.

 

–Voy a extrañar todo esto. El bosque, el color verde... ¡Pero puedo caminar solo! ¡Ya puedes soltarme, perro! – Phobos protestó moviendo sus patitas, mientras el hocico de la cabeza central de Cerbero lo agarraba por la cola rayada. Las otras dos cabezas lo ignoraban, una estaba admirando los árboles y la otra cabeza estaba jadeando de sed – Estaría mejor si me llevaras de nuevo con la angelical Misty-san...

 

La cabeza izquierda de Cerbero emitió uno de esos silbidos, como si prefiriera ponerle más atención a una de las ramas. Entonces la cabeza del medio divisó una ardilla y, ladrando alegremente, comenzó a perseguir al pequeño animal, arrastrando y zarandeando al mapache durante todo el trayecto.

 

–¡¿Qué hice para merecer esto?! ¡Misty-san, ayúdame!

 

* * *

 

–¿Cómo va todo, señorita Lina? – Roy Flanagan recién llegaba a la cabaña.

–Aún tengo problemas para planear la última prueba, Roy-kun.

–Lina-san pensará en algo pronto – Misty se acercó a su hermano. Después de guardar la chaqueta de Roy en el perchero, le ofreció el té y los dulces de la bandeja – Aún no has probado de estos, hermano.

–Los muchachos han progresado mucho, pero aún les falta mucha disciplina – dijo cuando terminó de tomar el té y procedió a comer un poco de yukamochi. Estaban tan buenos que Roy comenzaba su conflicto interno por tomar otro o ser el caballero inglés y dejar para los demás.

–Eso significa que son todavía unos chiquillos – Yamato también entró a la habitación, muy entusiasta ese día – Lina, préstame tu radio. Hoy hay un juego de basketball.

–En el bolsillo izquierdo de mi maletín – respondió sin prestarle atención.

–No sabía que fueses fanático del basketball, Yamato-kun – comentó Misty, mientras le ofrecía té y dulces.

–Hoy juegan preliminares de equipos a nivel de preparatoria. Nagumo tendrá problemas sin Maaya-kun para este partido, especialmente ahora que juegan contra Mizuho Gakuen – Yamato, mientras comía el dulce, ubicó el dial y se escuchaba la narración detallada del comentarista – Tengo que escucharlo para que Maaya-kun no se preocupe por haber venido.

“Y Takizawa Kina de Nagumo pasa el balón a Kiyasu Mai. Está a rodeada por tres defensas y esta podría ser una posibilidad mínima de anotar un tiro de tres puntos.”

 

Lina, a pesar de estar en su propio mundo, podía captar todo el partido de la radio. Entonces escuchó a Yamato gritarle a la radio.

 

–¡Aún pueden ganar! ¡Aunque Maaya-kun no esté este día para salvar la situación, confíen en todas sus habilidades, chicas!

 

Fue entonces que a Lina se le ocurrió una idea. Loca, muy improvisada, pero podía servir si la aplicaba correctamente.

 

–¡Eso es! ¡Yamato, eres de lo mejor! – de la emoción, Lina besó la frente de Yamato y se fue corriendo completamente decidida.

–¿Le has puesto algo a los dulces, Misty? – preguntó Yamato mientras se acariciaba la frente muy sonriente, al notar que también Flanagan no dejaba de mirar el yukamochi y, al mismo tiempo, debatiendo internamente entre tomar otro o tratar de mantener su imagen.

 

* * *

 

–Me pregunto cuánto más vamos a sufrir – se quejó Reika en voz alta, sentada en el suelo aún exhausta.

 

Hacía poco había concluido el periodo de castigo de los muchachos en entrenamiento. Además de castigar a Kenji, Aoshi y Reika por escaparse de noche, Lina también incluyó a Maaya por no detenerlos, a Madison por parar en medio del trote y Mizuki había decidido acompañar en sufrimiento a sus compañeros.

 

–Al menos nos estamos yendo esta misma noche. Mañana se reanudan las clases – explicó Kenji.

–Así, dudo que lleguemos a Tokio enteros – respondió Aoshi.

–¿Vamos a nadar antes de irnos? – preguntó Madison.

–¿Con el frío que hace? Te volviste loca, Madison – le replicó Reika.

–Anda, Mizuki. Di algo – le animó Maaya.

–Da lo mismo...

–Aguafiestas... – le murmuró sonriente, muy acostumbrada.

 

Cuando se dirigían de vuelta a la cabaña para cambiarse y preparar sus maletas, Ryo llegó corriendo desde el bosque.

 

–Kenji. Reika-chan. Lina-san dice que todos tienen que ir al lago – Ryo apoyó las manos sobre sus rodillas y tomó aire después de la carrera que dio.

–¿Ahora qué tipo de tortura espartana nos tiene planeada? – preguntó Reika.

–Tienen que verlo ustedes mismos.

–No presiento nada bueno de esto – pensó más de uno.

 

El trayecto ya les era familiar después de todos esos días. Conocían los árboles, qué animales e insectos rondaban los alrededores y qué les esperaba al final del camino.

 

Sin embargo, al llegar a las cercanías del lago, se sorprendieron al divisar un área totalmente plana y con rayas. Era una cancha de basketball. La tierra estaba libre de piedras y las líneas de tiza recién estaban trazadas. Por lo que podían notar, Incluso Ryo, Tetsuo y Sakura habían puesto todo de su parte para ayudar. Lina estaba parada ahí, recibiéndolos muy alegre, lo cual era un indicio más de otro hecho raro. Al verla en pantalones deportivos ceñidos y una camiseta corta sin mangas, estaba claro que ella también tomaría parte.

 

–¿Q-qué es todo esto? – balbuceó Reika.

–Les presento la última prueba – Lina terminó de levantar, con ayuda de Roy, un tronco de árbol que parecía tener un aro al lado – Como reto, van a jugar un partido de basketball.

 

Ésta vez, la respuesta no fue terror, mas bien todos estaban desconcertados.

 

–Esto es una broma ¿Dónde está la parte del sufrimiento? – cuestionó Aoshi.

–Creí que nos ibas a poner a pelear con... no sé ¿Contigo? – dijo Madison.

–Ni con tres años me van a ganar, así que haremos esto como un repaso general.

–Pero en el basketball se juega con cinco en cada equipo ¿No es insuficiente? – preguntó Kenji.

–En absoluto, porque nosotros también jugamos – Yamato apareció, también en ropa deportiva.

 

Se percataron de que Misty y Roy también iban a participar porque también estaban usando ropas más prácticas. Se lo imaginaban de Flanagan-sensei, pero ¿Misty Flanagan iba a entrar en acción? No se le veía como si ejerciera actividades duras. Era la primera vez que veían a la señorita Misty sin usar faldas. En lugar de eso, estaba llevando unos pantalones de lycra hasta las rodillas y una camiseta blanca muy cómoda y suelta, a diferencia de la ajustada camiseta de Lina, la cual resaltaba aún más los grandes atributos que tenía.

 

–El partido se jugará con las reglas estándar – explicó Flanagan.

–Si así son las cosas, entonces estoy dentro – declaró una emocionada Maaya.

–No si yo lo evito, porque yo voy a ganar, Shikura – anunció la competitiva Reika.

–Nada de eso. Los equipos los voy a formar yo – interrumpió Lina – Equipo 1 será Kenji, Reika, Shikura, Misty y yo. Así que el Equipo 2 será Yamaki, Madison, Takahashi-kun, Roy y Yamato.

–¡¿Yo con él?! – reclamaron los dos mayores al mismo tiempo, señalándose el uno al otro.

–No les he pedido su opinión – los calló Lina – Dentro de breve comenzamos a jugar.

 

Maaya miró a Mizuki. Notó en él algo que nunca había sentido en la manera en la que sus ojos celestes pálidos la miraban.

 

–Realmente va a jugar en serio – murmuró ella.

–¿Qué? ¿Cómo puedes saber eso, Shikura? – preguntó Reika.

–Mizuki nunca ha hecho algún tipo de deportes o actividades físicas hasta esta semana. Me alegra... – Maaya sonrió complacida – Ni siquiera se animaba a jugar conmigo después de mis entrenamientos y sólo se sentaba a esperarme. Siempre imaginé que él debía de tener mucha frustración dentro al no poder jugar por su condición de salud.

–Entonces dale un buen partido, Shikura – Reika le sonrió decidida y le palmeó el hombro derecho.

–Hai – dicho esto, Maaya le devolvió la palmeada en el hombro.

 

Kenji y Aoshi miraron a los mayores haciendo los calentamientos.

 

–No creo que esto sea en serio – comentó Aoshi.

–Conozco a Lina. Ella nunca hace bromas, por más inverosímil que suene lo que diga – Kenji se fijó en cada uno en esos momentos: Yamato y Roy se intercambiaban sus típicas miradas chispeantes entre sí, Maaya y Reika seguían discutiendo estrategias, por mientras que Madison, Mizuki y Tetsuo estaban sentados en una improvisada banca de madera y rocas. Ryo y Sakura ajustaban los últimos detalles del juego.

–Es un partido de basketball, Kenji ¿Qué es lo peor que puede pasar?

 

No tuvieron más tiempo para hablar, porque Lina indicó a todos que el juego iba a comenzar.

 

Tetsuo sería el árbitro, Ryo llevaría el puntaje y Sakura estaba pendiente de que alguien llegase a necesitar primeros auxilios. Constantemente, los tres muchachos estaban preocupados por cualquier posible resultado. Quienes iban a comenzar frente a frente en el centro del campo eran Aoshi y Misty. Al verla sonriendo con los ojos cerrados y ella tan amable como siempre, Aoshi sintió pena al tener que jugar contra la cordial doctora.

 

–Ganbatte kudasai , Aoshi-kun – Misty pronunció aquella frase con voz calmada y alegre.

–H-hai. Arigatou gozaimasu , Misty-san – respondió de igual manera.

 

No podía ser tan rudo si le tocaba quitarle el balón a la señorita Misty.

 

–¿Listos? – Tetsuo bajó el balón y lo lanzó al aire – ¡Comiencen!

 

Aoshi saltó para atrapar el balón, pero justo en ese instante los ojos ámbar de Misty se abrieron y no podía describirse toda la competitividad que emanaba en ese breve instante. En un parpadeo, Misty saltó y, tumbando fuertemente a Aoshi en el proceso, pasó el balón a Lina, la cual burló rápidamente a Roy y Yamato, pasó a Madison con facilidad y anotó una canasta tan poderosa que el tronco del aro estaba temblando.

 

Tetsuo, aún desde su sitio, necesitó que Misty le diera señal para reaccionar y tocar el silbato de los primeros puntos a favor para el equipo 1, y lo mismo pasaba con Ryo, el cual no dejaba de revisar sus anteojos. Sakura había dejado caer las botellas de agua que llevaba, aún estupefacta por lo que acababa de ver.

 

–¡Esa era tuya! – le reclamó Roy a Yamato.

–¡Estaba en tu zona, Señor Acaparador! – respondió éste.

–I-increíble – balbuceó una admirada Maaya.

–¡No se vale usar...! – Aoshi iba a seguir protestando, cuando Lina se volteó a ver a los demás.

–No hay ninguna regla oficial en el basketball que prohíba usar habilidades y destreza física – Lina sonrió escalofriantemente entonces – Juguemos sin contemplaciones.

 

Todos los demás se dieron cuenta de que debían tomar más en serio la situación. Ya no se trataba solamente de basketball. Había más en juego y, de entre todo aquello, resaltaba la integridad física de cada uno de los participantes. Realmente los mayores eran terribles.

 

* * *

 

–¿Aquí es, no? – preguntó Marla al detener el convertible plateado en el que habían pasado más de tres horas de viaje por carretera.

–Sí. Según el mapa y las indicaciones adjuntas… – Goro revisó una vez más el mapa y la carta que había recibido por correo. El mapa tenía muchos trazos en marcador negro que indicaban un sitio en las afueras de la ciudad, mientras que la carta explicaba los motivos por los que debían ir.

–¿Pues qué esperamos? Vamos ya a verlos. Apuesto a que vamos a divertirnos – la diosa apagó el auto y sacó un maletín de mano.

–¿Para qué trajiste todo eso si vamos a estar sólo unas horas? Es más… ¿Qué llevas ahí?

–Ya entenderás, darling.

 

Al recorrer por el camino despejado, llegaron fácilmente a una cabaña vieja, junto a la cuál estaba estacionada una camioneta grande. Marla inspeccionó el lugar y no encontró a nadie.

 

–¿Crees que nos hayamos equivocado de lugar, Goro? No veo a nadie.

–Es muy posible… Aunque no creo todavía que hayan estado entrenando en un sitio como este… – comentó al ver el aspecto deplorable del lugar.

 

Voltearon su atención cuando escucharon a alguien asomándose de entre los arbustos. Se calmaron al ver a Cerbero agarrando del rabo con el hocico de la cabeza central a un animal muerto.

 

–No nos equivocamos, entonces – Marla sonrió y se acercó al can – ¿No te enseñó Kobayashi-san a no agarrar cualquier cosa en el bosque?

–¡Que aleje eso de mí! – Goro se mostró extrañamente azul, pareciendo tremendamente asqueado frente al animal muerto.

–¿Estás bien? Es sólo un mapache.

–¿No ves que da asco? Puede tener muchos gérmenes… – Hanajima se puso más azul, reacción que le recordaba a Marla cómo reaccionaba Kenji con un reptil en frente.

–A veces me pregunto cómo es ser tú… No tengo que imaginar mucho – comentó muy divertida – No sabía que le tenías fobia a los mapaches.

–No le tengo fobia a nada – respondió tratando de ocultar sus sobresaltos – Sólo que… No me gustan las cosas muertas. Tienen muchos gérmenes, bacterias y… ¡Ya, suficiente! Que bote esa cosa, que quién sabe por dónde la habrá estado arrastrando.

–¡¿A quién le dice cosa?! – protestó de repente Phobos – Para que se lo sepan, no tengo nada de sucio.

 

Goro no se lo esperaba, por lo que se llevó tal impresión que cayó sentado hacia atrás. Marla también se sorprendió bastante, pero a diferencia de su colega, agarró una varita y comenzó a picar al mapache.

 

–Auch, auch ¡Basta! ¡Deje eso! – se quejaba Phobos.

–Sí, está vivo… y habla… – decía ella.

–Eso me parece demasiado obvio – Goro se recuperó del susto y trató de recuperar su compostura.

–¡Ya van a ver! ¡Si no fuera porque Misty-san no quiere que use mis poderes, el gran Phobos les hubiera dado una lección!

–Un momento – Goro se dirigió al mapache y lo zarandeó – ¿Cómo es eso de que conoces a los Flanagan? ¿Quién eres? ¿Dónde están los demás?

–Creí que no querías tocarlo, darling – le dijo Marla, por lo que al instante Hanajima soltó al animal y comenzó a lavarse las manos en el grifo más cercano.

–Quién sabe dónde habrá estado – decía él mientras se restregaba las manos.

–¡Oiga! ¡¿A quién llama cochino?! – protestó Phobos – Si supiera que soy un gran dios, me trataría diferente.

 

Goro y Marla lo miraron sorprendidos nuevamente.

 

–¿Éste tanuki pulgoso es un dios? – comentó Goro con Marla.

–Debe serlo… No todos los días ves a un mapache hablando.

–Oigan… etto… – Phobos trató de llamarles la atención, o al menos de recibir el respeto que merecía.

 

Cerbero bufó y miró a todos en ese lugar.

 

* * *

 

Las cosas no estaban yendo nada bien para Aoshi. El partido iba 20 a 17, a favor del equipo 1. Los pocos puntos que habían logrado se debían a oportunas jugadas que realizaban Yamato y Roy durante el poco tiempo en el que no discutían, y seis tiros libres que logró anotar él mismo, pero teniendo que recibir fuertes faltas de la desmesurada fuerza de Lina para ganarlos. Aún no le cabía el hecho de que Lina y Misty resultaran ser oponentes tan duras, en contraste a la delicada apariencia de Misty Flanagan. Tenía que planear una buena estrategia si quería burlar la defensa.

 

–¿No quieres tomar un tiempo fuera o algo así, Aoshi? – preguntó Tetsuo después de que Aoshi anotara su noveno punto en tiro libre. Para tener esa oportunidad, previamente había recibido un golpe accidental por parte del brazo de Lina, justo en el hombro izquierdo. En esos momentos, Aoshi se sentía como si hubiera sobrevivido a una estampida.

–No es nada. No voy a darle el gusto de retirarme – contestó decididamente – La roja aún no me ha visto en lo mejor de mi juego.

–Pues cuida de no tratar de impresionar tanto a Shikura. A este paso, lo lograrías en tu funeral.

–Ya calla y ve a arbitrar, baka.

 

Tetsuo fue donde Ryo para revisar los puntajes. Aoshi se sentó un momento en el piso y suspiró cansado.

 

–Warui naa, warui naa … – murmuró Aoshi, analizando todas las probabilidades que le quedaba al equipo.

 

Por parte de los contrarios, Lina y Misty habían hecho todas las jugadas hasta el momento. Era muy posible que si las anularan, sólo les quedaría bloquear a Maaya y Reika, y así él podría desviar la atención de Kenji cuando éste fuera a dar apoyo a su hermana. Shikura era parte de las titulares del equipo femenino de Nagumo, lo cual daba muchos puntos más de resistencia, no había que descartar el hecho de que todos, incluyéndose el mismo Aoshi, debían tener sus habilidades lo suficientemente controladas hasta el momento.

 

Sin embargo, aún tenía presente el factor interno. A pesar de que Flanagan-sensei y Yamato fueran los más aventajados en nivel y experiencia, tenían aún el problema de la falta de cooperación, ya que se la pasaban peleando cada treinta segundos de juego. Por otro lado, Mizuki era muy débil y en seguida lo descartó del plan, por lo que sólo podía contar con Madison dentro del plan de ofensiva.

 

–Madison. Ven – la llamó de repente Mizuki.

 

Los dos se susurraron al oído algunas cosas, pero Aoshi no prestó atención a esto, ya que seguía concentrado en los análisis. Cuando ambos terminaron de hablar entre ellos, se miraron y asintieron.

 

A Reika le tocaba hacer el pase desde la esquina, así que tenía que ver cuál era la mejor alternativa. No lo pensó dos veces.

 

–¡Shikura! – gritó ella cuando le lanzó fuertemente el balón.

 

Maaya interceptó y dribleó mientras analizaba todos sus puntos libres. Cuando cruzó por el lado derecho, Madison había aparecido de la nada frente a ella y le robó el balón. Cruzó rápidamente hasta que se encontró con Reika interceptándola. Madison no lo pensó dos veces y la tiró directo hacia el arco.

 

–¡No va a llegar! ¡Está muy lejos! – exclamó Aoshi.

–Ni tanto… – Madison pronunció esto con una sonrisa confiada.

 

Kenji estaba parado, justo para interceptar la bola una vez que cayera, pero esta nunca bajó. Cuando se dio cuenta, Mizuki estaba volando para atraparla y, una vez que la tuvo, aterrizó perfectamente y la botó unas cuantas veces antes de ir directamente a la canasta y anotar.

 

Aoshi se quedó en blanco, especialmente al no esperarse que el primer punto lo anotara Mizuki.

 

Misty sonrió y miró hacia donde estaba Mizuki, aún estoico y recibiendo felicitaciones de Madison por la jugada. Por otra parte, Roy y Yamato habían dejado de discutir y parecían satisfechos con esa última jugada en equipo que hicieran Madison y Mizuki.

 

–¡No se vale! ¡En el basketball no se vuela! – protestó Reika.

–No se prohíbe en ningún lado del reglamento ¿Tengo que recordarles que nosotros no somos jugadores normales? – le corrigió Lina – Eso significa que no deben confiarse.

–Sí, es cierto – Kenji, a pesar de haber sido burlado por Mizuki, se veía muy tranquilo – No es basketball normal.

 

Kenji se acercó a Maaya y Reika y murmuraron en un círculo hasta que finalmente quedaron de acuerdo en algo al terminar.

 

Kenji tomó un poco de aire antes de pasar el balón a su hermana. Reika hizo unos dribblings, con Madison aún pendiente de cualquier descuido suyo.

 

–No será tan fácil, Reika – le dijo una entretenida Madison.

–Eso piensas ahora – Reika también sonrió y botó la pelota hacia una zona vacía.

–¿Estás desesperada o algo así?

–Al contrario…

 

Para sorpresa de los demás, Maaya había aparecido de la nada en esa zona, justo para interceptar aquel pase. Avanzó varios pasos hasta que se topó con Roy y Aoshi. Maaya reaccionó rápidamente y pasó el balón hacia Kenji. Con la nueva anotación que realizara Kenji, el marcador ahora indicaba 22 a 19, a favor del equipo 1.

 

–Ya era hora de que se dieran cuenta – comentó Yamato con una sonrisa de lado.

–La señorita Lina repitió lo del reglamento varias veces con ese objetivo, usó su fuerza sin medirse, e incluso Misty tuvo que actuar. Aún así tardaron mucho para darse cuenta de que tienen que usar todo lo que esté a su alcance en lugar de ceñirse a parámetros normales – Roy seguía viendo a los muchachos.

–Ahora sólo importa ganar, así que no vayas a intervenir en mis jugadas.

–¿Intervenir, yo? Tú eres quien se mete en todos mis pasos.

–A un chino con ese cuento, Flanagan. Sabes bien que la mayoría de los puntos los gané yo.

–Porque yo te dejé anotar, Kobayashi.

 

Aoshi los miraba discutir nuevamente, pero ya estaba resignado a que no lograría nada. Lo más sensato en esos momentos era armar un nuevo plan de ofensiva con Madison y Mizuki. El problema era mayor ahora que Maaya había dominado su invisibilidad.

–Estoy comenzando a hartarme, y no voy a dejar que me atropellen de nuevo para conseguir otros dos tiros libres – renegó el muchacho.

–Esos te los dejas anotar tú por idiota – le respondió Maaya, la cual estaba justo a su lado.

–Cuando menos aprovecho oportunidades, Roja.

–Ojalá así fuera todo el tiempo.

 

Discutir con Maaya era la musa de todas las pasiones de Aoshi, y esa no fue la excepción. Ya sabía cómo contrarrestar la estrategia del adversario. Pero esa estrategia sólo podría usarla una vez en todo el partido y debía escoger el  momento más propicio.

 

Por otra parte, Kenji estaba analizando todo lo que recordaba del juego. Reika notó la concentración de su hermano y le preguntó qué pasaba.

 

–Es extraño… – le comentó Kenji – Hasta ahora, muchos de los puntos que ha podido anotar Aoshi han sido por obtener tiros libres.

–¿Qué hay con eso? Ha tenido suerte, Ken-chan.

–Eso es más que suerte, Reika. Date cuenta de quién ha recibido todas las faltas accidentales. Aoshi ha estado recibiendo golpes directos de Lina todo este tiempo.

 

Reika miró bien a Aoshi, el cual estaba tratando de aguantar lo más que podía el daño recibido.

 

–¡Sí, es cierto! – exclamó Reika al percatarse de todo – Lina no se mide para nada, especialmente si todo eso ha sido accidental… Es increíble que esté como si nada después de todo el daño que debe de tener.

–Tiene un gran control… Y va a dar mucho miedo cuando el mismo Aoshi se de cuenta de su propia fuerza – Kenji seguía mirándolo con admiración e incertidumbre mezcladas.

 

Tetsuo tocó el silbato para indicar que el segundo tiempo estaba por comenzar. Todos retomaron sus puestos y se prepararon para lo que venía.

 

Lina esta vez era quien iba al centro, justo frente a Yamato. Tetsuo dudó un poco antes de poner la pelota frente a ellos, ya que temía por su propia integridad física.

 

–No tema, Akiyama-senpai – le trató de animar la tímida Sakura – Si pasa algo, estoy aquí para vendar cualquier daño.

–Creo que está bien así, Takatsuki-kun – comentó Ryo en voz baja.

–Bueno, ya ni modo… – Tetsuo respiró hondo y, a penas lanzó la pelota al aire, se fue corriendo hasta salir del campo de juego.

 

Lina y Yamato saltaron muy alto al unísono, pero lo que pasó no se lo esperó nadie. Cuando Lina trató de darle a la pelota con la mano, ésta dio directo al estómago de Yamato. Antes de caer, atrapó a Lina de la muñeca y los dos terminaron en el piso, con el rostro de Yamato entre los pechos grandes de Lina. Roy se quedó en shock al ver aquella escena, y lo peor era que no podía quitarse la imagen de la mente, por más esfuerzos que hiciera; mientras que los demás esperaban a ver la predecible escena de conflicto, mayormente por parte de Lina.

 

–¡Tú siempre tienes la culpa de todo! ¡Pervertido! – le gritó Lina, apartándolo de encima y dándole de golpes en la cabeza por el pequeño accidente.

–¡Fuiste tú la que le imprimió fuerza de motor a ese saque! – respondió Yamato, aún adolorido.

 

Tetsuo se acercó para cumplir con su deber de árbitro, pero encontraba difícil saber de quién había sido la falta realmente.

 

–¡La culpa la tuvo él! Ya vieron cómo me agarró antes de caerse – protestó Lina.

–Pues realmente no lo hubiera tenido que hacer si no me hubieras dado directamente con el balón… – dijo Yamato.

–No te hagas el delicado conmigo, Yamato. Has recibido palizas más duras de mí.

–Pero hasta ahora no sé cuáles han sido intencionales y cuáles por “accidente”.

–¡¿Qué insinúas con eso?!

 

La discusión entre ambos fue en aumento y Tetsuo, después de tratar de pararles en vano, no tuvo más remedio que tocar el silbato y sacar una tarjeta roja para ambos.

 

–Los dos quedan fuera – declaró Akiyama.

–¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! – reclamaron ambos.

–Según las reglas, acaban de cometer ambos Faltas Técnicas al no detener la pelea verbal… No me mire así, Kuroha-san. Estoy haciendo mi trabajo.

 

Lina y Yamato no tuvieron más remedio que ir a las bancas y sentarse sin protestar más. Aoshi notó entonces que Yamato parecía sonriente, más aún cuando él le devolvió la vista y le guiñó un ojo.

 

–Pendejo… Lo hizo a propósito – Aoshi ya comprendía que ese sacrificio de Yamato había sido para sacar a Lina del juego, además de tener los “beneficios extras”. Sólo tenían que deshacerse de la señorita Misty y podrían enfrentarse a Maaya, Kenji y Reika a iguales.

 

Aoshi se acercó hacia Flanagan, el cual no salía todavía del shock de ver a Yamato propasarse de tal manera con Lina, y le susurró algo al oído. Después de explicarle todos los motivos, a Roy no le quedó más remedio que aceptar, así que levantó la mano y llamó a Misty.

 

–Misty… Creo que no voy a poder jugar. Me siento un poco mal – Roy estaba haciendo un gran esfuerzo por guardar su propio orgullo. Era el único favor que le hacía a Yamaki – No sé qué tengo.

–Creo saber qué es – comentó ella sin dejar su sonriente rostro, suponiendo cuál era la causa de su conmoción – Vamos a sentarnos y te veo mejor.

–¿Y qué hay del partido, Misty?

–Siempre es más divertido ser espectador. Ya tuve muchas emociones hoy.

 

Al verla tan risueña y amable al salir de la cancha, Aoshi se preguntaba si aquella era la misma Misty que estaba jugando con ellos hacía unos minutos.

 

–Según lo que quedamos, no van a haber reemplazos, así que podemos seguir el partido con tres en cada equipo – explicó Ryo antes de reanudar el juego.

–Creo que estaba de más esa aclaración porque ni siquiera hay reemplazos – comentó Reika mientras volvía a su sitio.

–Sin ellos cuatro en el juego, las cosas van a ser más difíciles – murmuró Mizuki.

–¿A qué te refieres? – preguntó Madison al escucharlo.

–Es que… – Mizuki cerró los ojos y se llevó una mano a la boca como si fuera a toser – Es que antes de que salieran Misty-san, Flanagan-sensei, Kuroha-san y Kobayashi-san, todos nosotros sólo hemos jugado un total de 10 minutos, sin contar los tiros libres de Yamaki.

 

Todos los que estaban presentes se quedaron tan en silencio con aquella conclusión que se escuchaba silbar el viento. Los cuatro mayores miraron hacia diferentes lados, como si trataran de hallarle solución a la incógnita.

 

–Bueno… Creo que nos emocionamos un poco – comentó un divertido Yamato.

–Debimos dejar que los muchachos jugaran más si esto es parte de su entrenamiento – murmuró Roy Flanagan, algo sonrojado.

–Hay que admitir que nos habíamos divertido bastante – rió Misty.

–Pero… – Lina se cruzó de brazos con seriedad y cerró los ojos – No hay chiste si no le ponemos más competitividad.

 

Los muchachos miraron al grupo con ojos en blanco. No podían creer que al final se limpiaran así, aún cuando la idea del juego de basketball había partido de ellos. No había otra opción más que terminar de una vez con el juego, no importa quién ganara, o al menos eso había pensado Aoshi.

 

–Estoy comenzando a cansarme de esto, así que vamos a ganar de una vez – declaró Madison – Si se trataba de deportes, yo hubiera preferido un partido de volleyball.

–Los que vamos a ganar vamos a ser nosotros – le replicó Reika – Además hubiera sido mejor el soccer.

–Basketball nunca ha sido mi fuerte por lo de la altura, así que voy a poner lo mejor de mí ahora – expresó Kenji muy decididamente.

–Eso hace que cualquier deporte sea divertido, así que vamos a darle un buen final – dijo Maaya, secundada con una afirmación decidida y silenciosa de Mizuki.

 

Corrección. Ya no podían dejarse ganar, especialmente porque a todos, menos al mismo Aoshi, les importaba ganar el tonto juego de basketball.

 

Durante todo el juego, por fin podían desplayarse al máximo en las jugadas. Kenji y Reika funcionaban muy bien en equipo, mientras que la habilidad deportiva de Maaya, en conjunto con su invisibilidad, los hacía buenos rivales.

 

Por otra parte, Madison y Mizuki habían logrado obtener una buena cantidad de puntos al poner a prueba sus estrategias de evasivas. Aoshi estaba sorprendido al ver que ellos dos estaban manejando la situación adecuadamente. Después de casi todo ese segundo tiempo de partido, dando todo de ellos en cada canasta, ya estaban empatados 85 a 85, con el equipo de Kenji, Reika y Maaya a la ofensiva. Sólo quedaban 15 segundos de partido y el sol ya se estaba ocultando, tiñendo todo el cielo en un deslumbrante tono anaranjado.

 

–Esto está mal… Maaya es especialista en los tiros de tres puntos y está en la mejor posición para recibir el pase de Okubo-kun – dijo Mizuki.

–Si logra anotar en estos segundos de juego, ellos habrán ganado – comentó Madison mientras se mordía el pulgar con preocupación.

–Hay una manera… Pero no sé si deba – comentó Aoshi – No, mejor no. No va a ser nada bonito de ver.

–¿Qué esperas? Cualquier recurso nos sirve – le trató de animar Madison, pero Mizuki no se veía muy convencido al intuir de qué hablaba Yamaki.

–Conste que yo les advertí – dicho esto, Aoshi se posicionó para bloquear a Maaya.

 

Kenji trató de observar a Aoshi. No parecía que él tuviera realmente algo bien planeado, pero podía presentir que sería terrible.

 

–Pierdes tu tiempo, Yamaki. Nosotros vamos a ganar – le dijo Maaya.

–Lo siento, Maaya.

–¿Por qué te disculpas?

–Porque ahora mismo voy a tener que impedirte ganar – dicho esto, Aoshi se quitó la camiseta, dejando su torso completamente desnudo y luciendo los músculos que había sacado durante esa semana – ¡Sí que he sudado mucho! – exclamó estirándose, y luego mirándola con los ojos que usaba para caza – Realmente nos has tenido al máximo, Roja. Me pregunto si tú también estás con calor, porque esa sudadera que traes se ve muy abultada.

–¡Ponte la camiseta ahora mismo, Yamaki! – le gritó ella, tan roja como su cabello.

 

Tetsuo justo tocó el silbato para que Kenji lanzara la pelota. Al no disponer de más tiempo, Kenji aprovechó que Aoshi bajó la guardia para pasarle el balón a Maaya, pero ella estaba tan distraída gritándole a Yamaki sobre su descaro que no notó que la pelota iba en dirección a ella.

 

Aoshi giró repentinamente y logró lanzar la pelota fuera del alcance de Maaya. Con esta jugada, sonó el silbato del final del partido.

 

–Como ya no va a haber luz para un desempate, se declara esto como un nulo – declaró Ryo al mostrar la tabla de puntajes.

–Menos mal. Yo ya no iba a soportar más tensión – suspiró Tetsuo al quitarse el silbato del cuello.

–Menos mal que nadie resultó herido – comentó Sakura con alivio.

–Takatsuki-kun. Ven con la pomada – le llamó Kenji.

–¡Hai! – respondió presta.

 

Todos se preguntaban por qué Kenji había dicho esto de repente. Se acercó hacia Aoshi y le agarró el hombro izquierdo, justo sobre el tatuaje que tenía Aoshi. Al contacto, Yamaki se dobló de dolor y terminó arrodillado en el suelo, con la otra mano sobre el hombro.

 

–Recibiste mucho daño y aún así hiciste eso, sabiendo que Shikura-san te pudo haber golpeado como siempre – le dijo Kenji.

–¿Qué? ¿Sabías eso y aún así no te retiraste del juego? – Maaya también se inclinó para ver cómo estaba Aoshi.

–Hey, me necesitan en batalla y todos se estaban divirtiendo mucho… – Aoshi cerró un ojo cuando sintió otro choque de dolor en el brazo.

–Aún así sigues siendo un cabeza dura – aunque Maaya le estaba dando un coscorrón en la cabeza, se le podía notar una sonrisa al decirle todo eso – Un apasionado cabeza dura…

 

Reika, Madison y Mizuki miraban desde las bancas junto con Tetsuo y Ryo. Sakura estaba acudiendo presurosa con el botiquín.

 

–Aunque no haya un ganador, no puedo evitar sentir que todo ha valido la pena – suspiró Reika.

–Al menos nos divertimos. Fue muy distinto a todo ese entrenamiento espartano al que hemos estado sometidos – dijo Madison, pasándole una toalla a su prima.

–Mira, ya está anocheciendo – dijo Ryo al ver el sol escondiéndose entre los árboles oscuros.

–Y aquí se fue nuestro último día de vacaciones. Creo que ha valido la pena por ver todo lo que ha pasado en estos días – dijo Tetsuo muy satisfecho, encendiendo una lámpara de gas que traía.

–Aún me preocupa algo… – murmuró un taciturno Mizuki.

 

Lina, por su parte, estaba mirando desganada una botella con un líquido verde.

 

–Pensaba darle esto al equipo perdedor, pero como no hay ganador, tampoco hay perdedor… ¿Y si lo repartimos entre todos nosotros? – comentó para sí misma.

–¡Ni de coña! – gritaron todos los muchachos al mismo tiempo.

 

Justo antes de irse, Marla y Goro estaban llegando, guiados por Cerbero y Phobos.

 

–¡Misty-san! ¡No sabe lo mucho que la necesitaba! – el mapache saltó directo hacia la sacerdotisa, pero la suela de la zapatilla de Lina en su cara le frenó en seco.

–Te hemos visto hace cinco horas y nadie te extraña, tanuki – le dijo Lina seriamente.

–No seas mala con él, Lina-san. A lo mejor se sentía muy solo – Misty acogió a Phobos y lo cargó en sus brazos, para conforte del animal, el cual lucía una gran sonrisa de oreja a oreja.

–Hanajima Goro y Marla Winslow – dijo Roy al verlos llegar tras Cerbero.

–¿Hace cuánto que se encontraron con ellos, grandulón? – le preguntó Yamato a su perro, acariciando cada una de las cabezas.

–Llegamos hace un par de horas, pero nos demoramos cuando vimos al mapache – dijo Marla.

–¡Por última vez! ¡Soy un Dios! – protestó Phobos.

–Aún no podíamos creer que era Phobos. Marla sugirió una autopsia, pero al final decidimos escuchar toda su historia.

–Tú te negaste a tocarlo, darling. Fue por eso que optamos por lo otro.

–¿Y por qué no le aplicabas tú la autopsia si fue tu idea? – le reclamó con la piel erizada.

–¡No podía estar ni un minuto más con ese par de locos, Misty-san! Tuve mucho miedo por mi pellejito – lloriqueó Phobos entre los brazos de Misty.

–¡Goro! ¡Marla-san! – llamó Kenji animadamente desde su banca.

 

Hanajima lo miró. Kenji había crecido más, y sólo habían dejado de verse casi dos semanas. Sentía que él también había crecido internamente y se sintió satisfecho.

 

* * *

 

–Nunca había entrado a baños termales naturales – comentó una encantada Marla, estando ya en la poza caliente.

 

Las muchachas estaban mirándola asombradas, ya que la belleza de la diosa resaltaba entre todo. No era nada fuera de lo común al tratarse de una diva norteamericana. Esta vez habían decidido hacer turnos para usar la poza, en caso de que ocurriera un incidente como el del primer día.

 

–No tenía que bañarse con nosotras, Marla-san – dijo Sakura tímidamente.

–Descuiden. Se me antojó porque no he tenido oportunidad de bañarme en aguas termales desde que llegué a Japón.

–Mas bien me sorprende que Hanajima y usted se encuentren aquí de visita – comentó Maaya.

–Sí, es verdad. Seguro que Hanajima vino expresamente para tener otra de sus “charlas paternales” con Ken-chan – dijo Reika, masajeándose una de sus pantorrillas.

–Yo no las llamaría “paternales”, darling. Pero sí es algo que Goro se toma muy a pecho. Es tan importante para él como si su vida dependiera de Kenji – la última frase de Marla fue pronunciada mientras estaba mirando pensativa el agua de la poza.

–¿A qué se refiere con eso? – preguntó Madison.

–¿Eh? No, no es nada – respondió volviendo a estar risueña al instante.

 

A varios metros, Aoshi estaba aguantándose las ganas de ir a espiar de nuevo.

 

–Vamos, sólo una mirada ¿Acaso no me vas a apoyar, Tetsuo? Te recuerdo que tu “Marla Winslow-sama” está por allá – trató de persuadirle el castaño.

–Y con más motivo me niego. La figura de Marla Winslow-sama es sólo permitida para ojos dignos y lentes de cámaras de revistas exclusivas de moda. Y no voy a dejar que piense que soy un pervertido más – dijo Tetsuo, negándose rotundamente a unirse a su mejor amigo.

–Y debo secundar a Tetsuo-kun en esto, Aoshi-kun – respondió Ryo – No quiero volver a molestar a Reika-chan.

–Los dos son un par de cobardes – refunfuñó Aoshi – Hacerlo solo no es divertido… Hablando de “solo” ¿Adónde fue Kenji?

–Dijo que se quedaba un rato más por el lago – respondió Mizuki distraídamente.

 

* * *

 

Aún frente al lago, Kenji seguía lanzando la pelota hacia el aro, mientras Goro lo observaba con la poca luz de la lámpara de gas.

 

–Me alegra que estés mejor. Veo que ya te recuperaste de tus heridas – comentó Kenji mientras lanzaba otra vez la pelota. Había fallado por quinta vez.

–No tenía nada grave ¿Cuánto mejoraste tú?

–Creo que algo considerable… Aunque el entrenamiento no resuelve nada sobre mis visiones – cuando Kenji falló de nuevo la canasta, le pasó el balón a Goro, el cual lo atrapó por reacción – ¿Un partido de quinela ?

–¿Cómo se juega eso?

–¿Qué? ¿Nunca has jugado quinela en la escuela?

–No fui a una escuela. Tuve tutores a partir del sexto grado – contestó mirando hacia el suelo.

–Entonces es buen momento para que aprendas.

 

Después de explicarle las reglas, Goro tuvo el turno para encestar, pero también falló la canasta.

 

–No está mal. Casi la anotas a la primera – sonrió Kenji, atrapando la pelota antes de que diera su segundo rebote.

–Ya veremos para las siguientes. Tú también tienes mucho en qué trabajar.

–Basketball nunca fue mi fuerte porque soy muy bajito para integrar algún equipo – Kenji lanzó, pero también falló. Goro la atrapó.

–Tu rival va a ser muy fuerte. Confío en que al menos vas a sobrevivir – finalmente Goro logró anotar y se preparó para hacer otro tiro.

–Eso es muy alentador de tu parte – respondió sarcásticamente, pero sin dejar de estar alegre.

 

Cuando Goro falló ese tiro, Kenji la atrapó en el aire, dando un gran salto.

 

–¡Yo seré quien saldrá adelante! – gritó mientras encestaba en el aire y se colgaba del aro.

 


Yukamochi: Dulce japonés hecho de patatas dulces.

Ganbatte kudasai: Significa en japonés “Por favor, haga su mejor esfuerzo”

Arigatou gozaimasu: Muchas gracias.

Warui naa, Warui naa: “Qué mal, qué mal”

Quinela: Se juega con un mínimo de dos personas a encestar hasta que uno llegue a 15 puntos. Al que le toca el siguiente lanzamiento, deberá atrapar la pelota después del tiro fallido antes del segundo rebote y lanzar desde donde la interceptó. Si al que le toca no logra atraparla después de un rebote, debe saltar el turno. Si encesta, el jugador tiene derecho a otro tiro libre.

 

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