Deux Kratos: Pantheon

 

 

Trigésimo Sexto Acto:

 

 

Estaba oscuro en el interior de la carpa. Entre las penumbras podía distinguir un brillo plateado que volaba por encima de él. Trató de llamar a los demás, pero nadie le acompañaba, más que ese brillo plateado que jugaba en los trapecios. Fue cuando el brillo se acercó a él y pudo distinguir su rostro.

 

–Es hora que despiertes – le dijo ella a pocos centímetros de su cara, captando el movimiento de sus labios.

 

Kenji despertó sobresaltado, solo en su cuarto. El reloj marcaba las 7.00 de la mañana del sábado y le fue imposible volver a dormirse. Pasó por el altar con las fotos de sus padres y les dio los buenos días mentalmente. Mientras buscaba ingredientes en la cocina para matar tiempo, aún trataba de analizar ese extraño sueño. ¿Sería otra visión o simplemente estaba nervioso? Se enfrentarían a otros dioses ese mismo día y Kenji aún no se sentía preparado ¿Cómo manejaría la situación?

 

–Falta pan – dijo al ver la despensa. El reloj marcaba ya las 9.00 de la mañana, por lo que supuso que sería buena hora para ir de compras. Le dejó una nota a Reika y salió. La caminata le ayudaría a reflexionar mejor.

 

***

 

Aoshi estaba sentado en la banca del parque, vestido muy casual y con su guitarra en la funda. Pensaba en todas las formas en las que podía comenzar bien con Maaya, evadiendo posibles peleas.

 

–A ver… ¿Qué es lo que hago en las citas que tengo? ¡Un momento! ¡Esto no es una cita, solo me pidió que la acompañara a comprarse algo en el Depaato[1]! – entonces comenzó a cuestionarse por qué andaba tan agobiado. Había tenido bastantes citas con diferentes chicas y en esos momentos se sentía ansioso por un encuentro con Shikura Maaya, que ni siquiera era una cita.

–¿Aoshi? – la voz le llamó la atención. Resultó ser Kenji, quien llevaba una bolsa con pan – ¿Qué haces en el parque tan temprano? No nos vamos a ver sino hasta las 6.00 de la tarde.

–¿Eh? Verás… – Aoshi se rascó la nuca – Maaya y yo quedamos en vernos aquí dentro de una hora.

–¿Con Shikura-san? Qué bien, Aoshi. Todos sabíamos que en cualquier momento te animarías a tener una cita con ella – dijo Kenji alegremente.

–¡No es una cita! – replicó completamente rojo – Solo vamos a ir a comprar.

–Oh, sí. Seguro – Kenji sonrió inevitablemente – Pero si es en una hora, ¿qué haces tan temprano?

–Quería aclararme un poco antes de verla… Ni siquiera puedo verle a la cara desde que el asunto me ha atormentado durante días.

–Sí, es comprensible – entonces Kenji le dijo – Al menos le habrás comprado un regalo a Shikura-san.

–Bueno… Algo así… Será una sorpresa.

–Iré a dejar esto a mi casa. Nos vemos al rato – dijo amablemente – Que te vaya bien en tu cita.

–Sí, gracias… – entonces Aoshi terminó de asimilar – ¡No es una cita, maldición!

 

Mientras Kenji se alejaba riendo, sacó el celular de su bolsillo y marcó.

 

–Ken-chan… sabes que los sábados funciono a partir de las 11.00 – respondió Reika, somnolienta, mientras Madison también se quejaba en el fondo.

–Sí, ya sé. Pero a que no sabes a quién acabo de ver aquí en el parque.

 

***

 

Lina se levantó desganada. Ya se sentía mejor después de lo ocurrido con Yamato cinco días atrás, pero le era inevitable mezclar todas sus frustraciones y concentrarlas en aquella discusión. Por su parte, Misty había sido de mucha ayuda durante esos días. Si bien había hablado con ambos, optó por permanecer neutral ante los ojos de Lina y dar apoyo indirecto tanto para ella como para Yamato.

 

–Buenos días – saludó Lina al entrar a la cocina. Aún estaba en camisón y cara de las mañanas.

–Buenos días, Lina-san – le recibió Misty, sirviendo el café.

 

En cuanto desperezó la vista, Lina se avergonzó completamente al darse cuenta de que Roy estaba de visita, mirándola completamente sorprendido.

 

–Bu-buenos días, señorita Lina – trató de decir el caballero entre toda la impresión.

–¡Roy-kun, buenos días! – respondió igualmente sorprendida, llevándose los brazos para cubrir el escote del camisón y se acercó a susurrarle a Misty – Pudiste advertirme que tu hermano estaba de visita y yo con estas fachas…

–No quería despertarte, Lina-san – Misty le alcanzó una taza – ¿Pan, muffin, tarta?

–Voy a cambiarme. Disculpa, Roy-kun.

 

Al salir de la cocina, Misty rió bajo al ver que su hermano mayor seguía completamente rojo.

 

–Ya puedes reaccionar, Roy. No vayas a quemarte con el café.

–Eh… Sí, sí – dijo al recobrar la compostura.

–Lina-san tiene muchas cualidades. Deberían pasar más tiempo de calidad.

–No comiences, Misty… La señorita Lina está en otra categoría y…

–Vamos, Roy. Sabes tan bien como yo que Lina-san no es Perséfone-sama la mayor parte del tiempo y tu cargo como Sacerdote Olímpico no te impide nada… – Misty lo abrazó por detrás muy cariñosa – Solo quiero que tú estés feliz…

–Misty – dijo aún avergonzado – La señorita Lina…

 

Entonces Lina llegó corriendo a la cocina, completamente bañada y en ropa limpia.

 

–Disculpen la demora – Lina se sentó a la mesa y agradeció antes de desayunar – Itadakimasu!

–Oh, cierto. Sacaré leche para el tazón de Phobos-chan – dijo Misty, dejando solos a Roy y Lina.

–Por cierto – dijo Lina al terminar un bocado – ¿Hay algún motivo especial para visitarnos un sábado, Roy-kun?

–Eh… sí, sí… – “Tranquilo, mantente firme” – Quería que usted y yo coordináramos las nuevas fechas de entrenamiento de los muchachos… Supuse que sería más beneficioso si ajustáramos los horarios a sus tiempos de estudios para que no salgan mal en los exámenes finales…

–Piensas en todo, Roy-kun – sonrió ella – Debe ser una gran responsabilidad estar ocupado en vigilar a los muchachos en dos ambientes diferentes. Eso dice que eres alguien muy confiable.

–Gr-gracias, señorita Lina. No es para tanto…

 

Sonó el timbre y Misty atendió. Después de unos segundos, ella y Yamato aparecieron en la cocina.

 

–Hola, Lina. Vine a desayunar también – dijo un alegre Yamato, y cambió radicalmente a su actitud diplomática – Flanagan.

–Kobayashi… – ambos intercambiaron sus típicas miradas antes de que Yamato también tomara asiento a la mesa.

–¿Estás tomándote muy en serio el “mi casa es tu casa”? – dijo Lina al volver a la seriedad.

–No te molesto en absoluto, ¿verdad? – rió Yamato – Además tu mamá me invitaba a tu casa muy seguido cuando íbamos al colegio. Misty también es muy amable.

–Siempre hay sitio para uno más – dijo Misty desde la estufa.

–Gracias, Misty – respondió Yamato, a la vez que Roy lo miraba muy severamente.

–Espero que tengamos planes para hoy. Es un buen día – sonrió Yamato hacia Lina.

–Qué pena, porque… – Lina miró hacia los lados y agarró del brazo a Roy – Nosotros dos ya teníamos planes para hoy.

–¡¿Ah?! – tanto Yamato como Roy exclamaron sorprendidos.

 

Desde su sitio, Misty miró con atención la escena, cada vez más divertida.

 

***

 

Lena, Francis y Bruno habían llegado temprano a la carpa. El pequeño notó extrañado que los dos mayores no se hubieran dirigido la palabra desde el día anterior, ya preocupado por ambos.

 

–No puedo esperar a ver la función. Apuesto a que Lena lo hará muy bien – comentó Bruno para tratar de poner el buen humor al día.

–No sé por qué tanto revuelo. No me entusiasma lo más mínimo saber que tengo que enfrentarme contra más fenómenos que no son parte del circo – le dijo Francis.

–¿Qué? Pensé que no tendríamos que hacer nada de eso…

–¿No le contaste al niño tus planes? – dijo Francis muy molesto hacia la rubia – Oh, por supuesto. Nunca le comentas nada a nadie a menos que te convenga porque sabías que el niño se iba a poner a llorar para no venir.

–Deja de ser tan grosero con Lena – le respondió el pequeño – No me gustaría tener que pelear en algún momento, pero si es necesario tal vez lo haga. Y desde hace tiempo que le dices cosas muy feas. No me gusta que te desquites con ella por cualquier cosa.

–No te metas porque no sabes nada.

–Bruno, no tienes que decirle nada. Este asunto no es tuyo – le trató de decir Lena.

–No, sí sé lo suficiente como para saber que ustedes dos ni siquiera hacen el intento por llevarse bien y no me gusta para nada – Bruno entonces se adelantó y le dijo a Francis – Y deja de subestimarme por ser un niño, porque al menos no me comporto como uno.

 

Cuando Bruno se alejó corriendo, Francis estaba molesto, pero en el fondo se sentía ofendido al saber que tenía razón. Volteó a mirar a Lena, la cual ya estaba viéndolo fijamente.

 

–Piensa lo que quieras de mí, estás en tu derecho… Si no le dije nada a Bruno sobre la pelea de hoy es porque en ningún momento planeé que él participara. Él vino porque quiso.

 –¿Y entonces por qué le dejaste venir con nosotros si no es para usarlo en batalla?

 

Lena le miró ofendida, como nunca antes lo había hecho desde que se conocían.

 

–Porque él es un niño todavía y quiere ir a un circo a divertirse. Al menos una persona aquí debe tener una buena infancia…

 

Francis se quedó callado ¿Estaba siendo tan insensible que incluso Lena podía pensar en esos detalles que parecían insignificantes?

 

–¿Sabes? Ya no quiero seguir con esto. Yo puedo hacer el trabajo sola y tú puedes volver a casa. Nadie te está deteniendo.

–¿Y dejar que te encargues sabiendo que Madison viene? ¿Qué no le harías? – no solo estaba preocupado por Madison. Muy en el fondo se dio cuenta de que se sentía culpable al haberlos tratado a ambos tan mal.

 

***

 

Aoshi ya llevaba media hora esperando en el parque. A lo mejor Maaya se había retrasado en su casa, o tal vez se había echado para atrás. Vio de nuevo la pequeña hoja de papel que llevaba y la desdobló para releer por enésima vez desde que la escribió.

 

En el momento en el que comenzó la primera nota y la sostuvo con mucha destreza vocal, divisó a lo lejos el cabello rojo de Maaya, lo cual hizo que rompiera en un gallo muy desafinado. Pudo recuperarse a tiempo antes de que ella lo escuchara y se arruinara la sorpresa.

 

–Siento llegar tarde. Cosas en casa – dijo ella al llegar apurada.

–Deberías considerarme un poco… – antes de comenzar a reprocharle con bromas, Aoshi se detuvo a contemplarla.

 

Maaya estaba inusualmente arreglada, sin sus ropas deportivas como habitualmente se presentaba a todos lados. Llevaba falda blanca, un suéter verde claro y top negro. Aoshi no esperaba encontrarla así, tan adorable.

 

–No sabía qué usar si íbamos a ir a esas tiendas y toda la gente, y tampoco quiero sobresalir aún más viéndome diferente a las del entorno… – trataba de excusarse ella, aún avergonzada – No me vayas a decir que me veo rara porque…

–¡Estás muy bien! – respondió aún atónito, alzando ambos pulgares – En serio… Y feliz cumpleaños, Maaya.

–Gracias, Yamaki…

 

Los dos se quedaron un buen rato en el mismo sito antes de que alguno se decidiera a hablar primero.

 

–No puedo creer que llegó el día en el que vería a Aoshi así. Pareciera que él es el de la primera cita – dijo Reika mientras vigilaba con binoculares entre los arbustos.

–Te dije de esto porque pensé que te haría gracia. No pensé que me harías seguirte a vigilarlos – bufó Kenji.

–Míralo de esta manera, Ken-chan. Saldremos en caso de que uno de ellos vaya a meter la pata. Somos como el equipo de respaldo para que la cita salga muy bien entre Shikura y Aoshi.

–¿Y por qué estoy yo aquí? – preguntó Ryo, también junto con Kenji.

–Porque eres mi amigo, me quieres bastante y serás el chivo expiatorio en caso nos descubran – le respondió Reika.

–Eso es reconfortante… – murmuró no muy convencido.

–Oigan, Shikura y Aoshi comenzaron a moverse – les avisó Madison.

 

***

 

Durante todo el día, Maaya y Aoshi pasearon por todo Shinjuku, mirando tiendas de todo tipo y conversando de vez en cuando sobre cada uno. Casi a la distancia, sus cuatro amigos seguían vigilándolos con atención.

 

–Creo que deberíamos dejarles más privacidad – trató de disuadirles Kenji por enésima vez – Más me da pena por Aoshi, porque es la primera vez que se está tomando en serio una salida…

–Es por eso que estamos en el borde de la silla, Ken-chan – le respondió su hermana – No vamos a encontrar una oportunidad nueva para ver a Aoshi así.

–Sigo pensando que nos vamos a meter en problemas… – masculló Ryo.

–Sé optimista, Ryo. Al menos así puedes aprender un poco para cuando te animes a invitar a Re… – antes de que Madison pudiera terminar el comentario, Ryo le tapó avergonzado la boca, mientras Reika se rascó la oreja.

–¿Le está acariciando el cabello? – preguntó Reika al seguir concentrada con los binoculares.

 

Los demás voltearon su atención hacia la pareja. Maaya estaba pasando la mano por la cabeza de Aoshi.

 

–¿Ya me la quitaste? – preguntó el castaño.

–Sí, no sé quién tira estas cosas por ahí – dijo Maaya al sacar aparte la bolita de papel – La gente no sabe respetar.

–Hasta ahora hemos recorrido muchos sitios y aún me pregunto qué querías comprar ¿Lo encontraste en algún lado?

–Eh… Aún no…

–Sí, debe ser difícil entre tanta gente… – Aoshi se rascó la nuca y agarró de nuevo la correa de su guitarra – Podemos decidir la siguiente parada si tomamos algo. Anda, te invito un frapuccino en el Starbucks.

–Sí, me apetece uno – sonrió Maaya siguiéndole.

 

Madison miraba divertida cómo iban los hechos entre ambos.

 

–Y después dicen que no es una cita – dijo sonriendo de lado.

–Ahora que lo pienso, se me ha antojado uno también – comentó Reika.

–¿Caramelo y doble crema? – preguntó Ryo.

–Acertado de nuevo.

–¿No creen que nos van a ver si vamos a comprar ahí también? – dijo Kenji.

–Cierto… Necesitamos estar ahí, pero sin que nos noten…

 

***

 

–… Y después de eso, pude saltar la valla – le siguió contando Maaya.

–Increíble que puedas hacerlo con doble dosis de jarabe para la toz encima – comentó Aoshi.

–Y eso que no has visto cuando Hoshi tuvo sarampión el día de relevos… Ganó porque el resto no quiso acercársele.

 

Los dos rieron mientras tomaban sus cafés en una mesa del local, compartiendo un sofá.

 

–Quién diría que estaríamos aquí, hablando sin insultarnos uno al otro – dijo Aoshi.

–Bueno, la verdad es que yo te insultaba y tú me hacías muchas de esas bromas tontas.

–Es parte del encanto… Además ya pudimos ponernos al tanto de todo el tiempo que pasó.

–Sí, desde que te transfirieron de escuela por ser un impulsivo.

–Ya comenzamos de nuevo.

–Hey, tienes que aceptarlo. No hay otra denominación después de acumular tres files de expediente permanente.

–Y al menos me gané el título con honores. Hasta ahora soy el primero que ha probado que ese SÍ era un tupé.

 

Maaya no pudo evitar reír al recordar aquello.

 

–Aún me la debes por el vómito en mi gorra, Yamaki.

–Y lo pagaré… Pero que no incluya Ley de Talión, porque no sé cuándo habrá un cazatalentos cerca, Roja.

–Tengo que admitir que fue buena idea venir… – dijo después de tomar otro sorbo.

–Sí, para variar… – Aoshi entonces pensó que sería el momento ideal – Oye, Maaya…

–Dime.

–Sé que te he dicho esto muchas veces en broma, pero me gustaría que ésta vez sí me tomes en serio…

–¿A… a qué te refieres, Yamaki?

–Pues… – Aoshi miró fijamente a Maaya y se dispuso a meter su mano al bolsillo.

 

Entonces su oreja se movió levemente al percibir unos sonidos de bajo nivel y su ceja se alzó inmediatamente.

 

“Si serán…” pensó completamente hastiado, al fijarse en tres macetas detrás de Shikura y a dos señoras viejas con lentes de sol y pañuelos.

 

–Esto es ridículo. Sí nos va a descubrir – susurró Madison, detrás de la maceta junto a Reika, la cual estaba tomando un café mientras observaba.

–Al menos es mejor que el punto de observación B…

 

“¿Por qué siempre me toca esto de los disfraces?” lloriqueó Kenji por dentro, aguantando la humillación. Ryo solo le picó con el bastón mientras tomaba otro sorbo de té.

 

–¿Qué pasa? ¿Qué es eso que me quieres decir, Yamaki?

–Pues… ¿Vas a comerte esa galleta?

–No. Tómala – soltó en desilusión.

 

***

 

–¿Por qué caminamos tan rápido, Yamaki? – preguntó una confundida Maaya, siendo jalada por el muchacho.

–Para llegar cuando las tiendas no se llenen tan rápido – “Estos… ¿Cómo me los quito de encima ahora?”

–Pero ni siquiera te he dicho… – trató de decirle ella, pero Aoshi estaba más concentrado en acelerar el paso.

 

Finalmente Aoshi encontró la respuesta. Los dos entraron a una tienda llena de fanáticas de Johnny’s[2] y se mezclaron entre la multitud.

 

En ese momento Kenji, Reika, Ryo y Madison entraron, pero no pudieron encontrar a ninguno de ellos entre tantas chicas.

 

–¿Cuándo fue que los perdimos? – exclamó Madison al revisar a toda la gente.

–Puedo percibirlos cerca, pero no entiendo… Mi sentido del rastreo no falla – farfulló Reika.

–No olvides que se trata de Aoshi-kun, Reika-chan… – le comentó Ryo – No me extrañaría de que ya nos notara.

–Vuelvo a repetirlo ¿Por qué no los vemos en el circo a la hora que pactamos? – volvió a sugerir Kenji, especialmente espantado cuando las chicas del lugar le tomaron fotos con los celulares y no dejaban de decir lo “bello” que él era, ganándose las burlas de su hermana.

 

Cuando los cuatro se fueron, Aoshi y Maaya volvieron a hacerse visibles detrás de una estantería. Maaya dejó de abrazarlo completamente roja. Por fortuna, todas las personas se encontraban enfocadas en las mercancías que nadie se fijaba en quién estaba en ese mismo lugar

 

–¿Cómo supiste que estaban siguiéndonos? – preguntó ella.

–Además de sentirlos cerca, es típico de Reika – Aoshi se volvió a pasar la mano por la nuca – Bueno, ahora podemos ir a comprar lo que querías…

–De hecho… – Maaya se puso aún más roja – Esta es la tienda…

 

Aoshi la miró incrédulo, fijándose al mismo tiempo en toda la mercancía de Johnny’s de la tienda. Discos de Arashi, Kat-Tun, NEWS, calendarios de más chicos, pósters, pins y todo lo que pudiera imaginar con las caras de los idols impresas. Incluso la tienda tenía grupos coreanos de la SM[3].

 

–¿Eres otra fangirl de Johnny’s? No me lo imaginaba de ti, Roja – Aoshi reprimió las ganas de echar unas carcajadas, recordando a las niñas que gritaban histéricas en Shibuya, frente a la agencia de talentos, y la sola visión de Maaya en esa situación era lo que le causaba gracia.

–No te rías – dijo en completa vergüenza – No soy de las que quieren un hijo con Yamapi[4] o algo así… Y te pedí que me acompañaras porque la tienda es nueva y no conocía bien esta zona… y no tengo con quién más venir a estos sitios. A Mizuki no le gusta acompañarme a las tiendas por la multitud y Okubo se reiría de mí.

–Bueno, no te culpo… Suelo practicar los movimientos de Kame[5] frente al espejo – admitió divertido – Pero no es porque me guste o algo por el estilo. Ya sabes que planeo dedicarme al espectáculo. Además no creo que Reika se burle de ti. Ella también es otra fangirl, incluso más de lo que crees. Y viene más que nada por los coreanos de Super Junior[6] y demás cosas de otakus.

 

Maaya vaciló un rato, aliviada al ver que Aoshi no se estaba burlando de ella, que incluso estaba diciéndole todo eso, a pesar de que antes creía que Aoshi era un machista insensible, siendo en cambio todo lo contrario. Aunque realmente sí quería salir con él no solo porque le hiciera la escolta para comprar mercancía de sus ídolos favoritos, no pensó que le fuera tan bien a pesar de toda la vergüenza que sentía. Sonrió ampliamente y le dijo:

 

–Por eso pensé en ti para acompañarme… Aún tengo varias cosas que comprar antes de que lleguen las del club oficial – dijo sonriente.

 

***

 

–¿Y estuvieron siguiéndolos todo el tiempo? – preguntó un incrédulo Tetsuo, mientras estaba almorzando con Madison en un restaurante.

 

Al rendirse en perseguir a Aoshi, cada quien había ido por su cuenta, por lo que Madison aprovechó para calmar sus dudas con Tetsuo.

 

–No deberías sorprenderte a estas alturas si conoces a Reika tanto tiempo, Tetsuo – dijo Madison al darle otro mordisco a la hamburguesa – Además ¿Lo hubieras seguido también? Es que sí que es completamente raro ver a Yamaki estar tan serio con respecto a Shikura, y con todo lo que me han contado de él, me dio curiosidad.

–Sí, ya sé de lo que me hablas – Tetsuo le robó a Madison una de sus papas fritas – Pero se nota que ustedes no lo han visto lo suficiente y no le han visto realmente enamorado.

–¿Cómo? ¿Y todas las 75 chicas con las dice que sale?

–Hey, tú sabes bien que un vacilón de choque y fuga es algo casual y lo he visto después de cada presentación en los clubes. Y no me limpio las manos porque también estuve en lo mismo, es normal en los hombres. Pero son costumbres de las que se puede desprender uno si decide sentar cabeza. En este caso, te puedo asegurar que Aoshi es completamente sincero con lo que siente – Tetsuo le puso la mano en la cabeza a Madison cariñosamente – ¿Conoces ese sentimiento, verdad?

–Odio cuando tienes razón…

–Dime, Madison… – se le acercó y la miró fijamente al preguntarle – ¿Aún estás resentida con Aoshi por ocultarte lo de Ivanovich y ese chico que te gusta?

 

Ella vaciló un momento.

 

–No… La verdad es que me vi por un instante en el lugar de Shikura… Me hubiera gustado que Francis y yo saliéramos, y luego poder presentárselos a ustedes. Ojalá hubiéramos hecho el juego de coqueteo más breve antes de que él se fuera sin decirme nada – soltó una pequeña risa de resignación – No sé por qué tuve la impresión de que me haría una idea parecida a tener una cita si observaba una. No lo parece, pero no he salido con tantos chicos como es debido, así que tomé la oportunidad de verlos cuando Reika me sugirió ir a espiar. Disculpa que te tenga hinchado con el tema de Francis y mi vida sentimental, Tetsuo. Abuso de tu paciencia como si fueras…

–¿Como si fuéramos amigos? Sí lo somos – sonrió él – Y la verdad es que me da gusto que puedas abrirte conmigo así. Además… Estamos los dos, hablándonos, conociéndonos más y con comida. Es lo más cercano a una cita.

 

Madison rió, volvió a comer enérgicamente y le sonrió nuevamente.

 

–Ya hemos discutido mucho sobre mi sentimentalismo y más te vale que nadie más sepa de ese lado mío, porque suficiente tengo con que Kenji y Reika me lean tan fácil ¿Hay algo rosado con respecto a ti?

–No se presenta nada serio. Pero sí admito que me he divertido de vez en cuando. No voy a entrar en detalles. Pero no estoy hecho para tener una relación absorbente.

 

Entonces sonó el celular de Tetsuo y contestó.

 

–Hola, Mizuki. Sí, estoy aquí con Madison… No te preocupes. De ahí paso por la casa y te recogemos para ir a ese circo. Acuérdate de tomar tus medicinas, que hoy día te tocan tres píldoras y el polvo… Sí, sé que tú lo recuerdas solo y no tengo que estar velándote como si fuera tu nana. Nos vemos en un rato.

 

Cuando Tetsuo colgó, Madison le sonrió.

 

–¿Decías?

–No empieces – le refutó, esbozando media sonrisa al bromear.

 

***

 

Una vez que llegaron al parque central, Maaya y Aoshi se sentaron en la banca. La habían pasado tan bien, que olvidaron que alguna vez se terminaban gritando. Aoshi dejó al costado todas las bolsas que habían comprado en la tienda.

 

–No pensé que te fueran a hacer un descuento por parecerte a Yamapi, según la chica del mostrador. Aún no entiendo en qué puedes parecerte a él, no eres tan guapo.

–Auch, eso ofende – dijo Aoshi al hacerse el herido – Quizás no para ti, pero algún día van a reconocer mis cualidades y seré más famoso que tus Johnny’s.

 

Después de reír, Aoshi vio que era un buen momento.

 

–Y para demostrarte mi talento, llegó el momento de darte tu regalo de cumpleaños, Roja.

 

Sacó su guitarra de la funda y comenzó a hacerla sonar.

 

“”

 

Maaya lo escuchó cantar atentamente y lo contemplaba conmovida. Era demasiado bueno ese día como para ser real.

 

–Maaya… Cuando te decía antes que me gustabas, no era broma. Yo…

–¡Por fin los encontramos! – exclamó Reika al llegar al lugar – Feliz cumpleaños, Shikura.

–Gr-gracias… – respondió aún sorprendida.

–Feliz cumpleaños – le saludó cada uno a su estilo, mientras que Mizuki le tendió una cajita.

–¿Y cómo les fue en su cita? – preguntó una curiosa Madison.

–N-no fue una cita…

–Vamos, no tienen que negarlo – rió Kenji.

–¡¿Podrían dar una vuelta al parque y regresar en media hora?! ¡Trato de pedirle a Maaya que sea mi novia! – les gritó completamente hastiado.

 

Todos se quedaron observándole, mientras que Aoshi se había dado cuenta de que había arruinado el momento aún más después de la interrupción. Maaya lo miraba completamente sonrojada, sin saber qué responderle.

 

–Ya-yamaki… yo…

–No tienes que responderme ahora. Sé que no es una situación que se medite tan fácil.

–¿Lo podemos discutir después de entrar a la carpa? – les recordó Reika.

 

Entonces todos recordaron que tenían aquel desafío pendiente, lo que hizo que el corazón de Aoshi se cayera hasta el fondo de su estómago. Se había olvidado completamente de que Lena iba a estar también ahí, y si Maaya se enteraba…

 

–Maaya, mejor no participes en esto. Es tu cumpleaños y lo menos que quisiera es que te ocurra algo.

–No, tengo que participar también en esto. No sería correcto de mi parte si dejo que todo el tiempo de entrenamiento que nos dedicó Lina-san se desperdicie.

 

Los demás miraron a Aoshi, esperando saber el desenlace.



[1] “Depaato”: Viene de Department Store, o Tiendas por departamentos.

[2] Johnny’s Entertainment: Es una de las agencias de talentos más populares de Japón. Se especializa en promover idols masculinos.

[3] SM Entertainment: Una de las agencias de talentos más grandes de Corea. Algunos de sus principales artistas: BoA, TVXQ, Super Junior, The Grace, The TRAX, Zhang Li Yin, etc.

[4] Yamapi: Nombre cariñoso que las fans usan para Yamashita Tomohisa, integrante de NEWS.

[5] Kame: Kamenashi Kazuya. Miembro de KAT-TUN, otra banda de la compañía Johnny’s.

[6] Super Junior: Banda coreana de chicos que consta de 13 miembros (Leeteuk, Heechul, Hankyung, Yesung, Kangin, Shindong, Sungmin, Siwon, Eunhyuk, Donghae, Ryeowook, Kibum y Kyuhyung). Aquí la autora vuelca sus propias pasiones xD.

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